EL CORREDOR ANDINO, LA SAGRA CONTINÚA.
La mañana prometía. Como siempre imponente y majestuosa la imagen de La Sagra blanqueando en el horizonte. Esta vez nuestro objetivo tenía un nombre, Corredor Andino, para cambiar ya las rutas clásicas del Embudo y Pingüino, este corredor promete nuevos paisajes, interesantes desniveles y una ruta directa a la cima inferior de la montaña con 2305m.
Mientras nos preparamos desde su base, veíamos gran cantidad de nieve en las laderas, algún grado bajo cero y las nubes con velocidades de vértigo, que en ocasiones dejaban ver las cimas de la montaña bicúspide, azotada por los vientos, levantando cortinas de nieve y hielo a su paso.
Esta es una mañana de estrenos, Pedro Jesús estrena material, Gafax estrena su incipiente creatividad con la cámara de vídeo, Iván también estrena material, a la vez que se estrena en estas aventuras nevadas, y todos nos estrenamos en el Corredor Andino. El único de nosotros que ha hecho esta ruta es nuestro amigo Mosca, que dedicará la mañana a recorrer el entorno de la montaña y ver posibles rutas para el futuro. Así pues nos despedimos de él, que por enfermedad no asciende con nosotros, y con paso firme encaramos la montaña.
Nos acercamos al estrecho rocoso que da paso al Corredor Andino y Corredor Himalaya. El desnivel ya se hace notar, al igual que el viento en ocasiones nos golpea con cierta virulencia. La nieve en buenas condiciones nos facilita el paso entre estos muros de roca vertical que estamos descubriendo. Una mirada atrás basta para contemplar la impresionante nevada en todo el paisaje circundante y el fuerte desnivel que estamos salvando. Crampones y piolets se hacen indispensables en este canalón abierto en la montaña, que nos hace disfrutar a cada paso, se mezclan esfuerzo y emoción, vértigo y satisfacción, pero lo mejor está por llegar.

Nos vamos alternando para abrir huella en la ruta, pero llegando casi al final hemos de detenernos, la fuerte nevada ha cubierto de nieve la salida de la canal y el desnivel acumulado dificulta la continuidad, estudiamos el caso y nos decidimos a proseguir. Con seguridad en nosotros mismos y en nuestro material avanzamos, a la vez que desconfiamos de la cornisa de nieve, pues a cada paso se van desgajando grandes bloques helados que caen sobre los compañeros que están más abajo, esta situación le da más verticalidad a los pasos siguientes y más peligrosidad claro. Estamos en un punto sin retorno, hemos ascendido mucho desnivel, mirando atrás tenemos una vista aérea impresionante, pero si miras arriba aún nos quedan 20m de enorme dificultad, valoramos la situación y echando mano de nuestro arrojo y nuestra pericia encaramos el problema, que no hace otra cosa que motivarnos para salvar el aprieto, y ensalzar nuestro propio ego. Con pies de plomo y pasos felinos continuamos la ascensión con el máximo cuidado de no desprender más nieve y lógicamente de nos desprendernos nosotros mismos, en cualquier momento un mal paso o un bloque de nieve que se descompone sobre nosotros nos puede llevar camino del abismo.
Finalmente todos salvamos la dificultad, que lógicamente no hace otra cosa que llevarnos a la siguiente, salimos del corredor dirección de la cima, pero nos encontramos con un viento espeluznante, difícilmente podemos salvar el equilibrio, aún así continuamos hasta la cima decididamente. En este punto nuestro compañero Mante decide comenzar la bajada por una ligera sobrecarga muscular, nuestro amigo no debe forzarse, en abril partirá a los Alpes y debe estar en las mejores condiciones posibles, Iván le escolta en un acto de compañerismo. El resto continuamos la ascensión salvando desnivel, roca y nieve para llegar a la antecima de La Sagra que hoy es nuestro objetivo. Tal es el viento que el último tramo se hace insufrible, nos zarandea, nos hace perder el equilibrio, nos lanza contra el suelo, se cuela por la ropa helando hasta los huesos, nos golpea el cuerpo con virutas de hielo que parecieran puntas de flecha que se clavan en nuestra moral. Finalmente tras mucho sufrimiento alcanzamos nuestro objetivo, la cima menor de La Sagra, de la cual no podemos disfrutar a causa del viento envenenado que rápidamente nos escupe hacia la pedrera para empezar la bajada.
Tan difícil ha sido subir, igualmente se está haciendo bajar, el viento amenaza con despeñarnos en cualquiera de sus soplos, hasta que llegamos al comienzo de la conocida pedrera, llegados a este punto y habiendo descendido unos metros, por fin, nuestro infatigable compañero de viaje, nos abandona, el viento se queda remolineando sobre la cima y nos deja escapar por hoy. Ya el descenso hasta el coche lo disfrutamos mucho, rememorando la difícil subida, bajando arrastraculo, practicando la autodetención con el piolet, charlando de la vida…
En el coche nos espera Mosca entusiasmado con sus averiguaciones sobre la montaña que todavía tiene mucho que enseñarnos. Allí mientras tomamos un tentempié, comprobamos que la lesión de Mante no es preocupante, que Iván ha salido con matrícula de honor de su primera ascensión de dificultad, que surge una nueva productora, Gafaxfilms promete más adelante mostrarnos retazos de tan señalado día con un cortometraje, que Pedro Jesús aunque ha estrenado material, todavía hecha en falta alguna cosa que otra para próximas ediciones, material que unido a su gallardía apuntar compartir innumerables rutas de dificultad junto a nosotros, a los más veteranos del club, no por edad, sino por experiencias, Zapata y un servidor que hemos disfrutado juntos de lo lindo, hoy al igual que tantas otras veces en La Sagra y en tantos lugares para recordar.
Nuestro próximo desafío en La Sagra pensamos que puede ser, la que hemos bautizado “La Integral de La Sagra”, que será enlazar durante un día desde el alba hasta su ocaso, todas las posibles rutas que nos de tiempo realizar mientras nuestras piernas, nuestros ánimos y las condiciones de la montaña permitan…
Fotos
Un 21 de febrero de 2010.



